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Entre la arquitectura y la naturaleza

Joaquín Juberías, CEO de Selecta-Home, y la arquitecta Covadonga Blasco han colaborado en Espores, una publicación del Jardín Botánico de la Universidad de Valencia, para hablarnos acerca de la arquitectura y la naturaleza acercándonos hasta la Casa N, una casa construida en torno a la reflexión de cómo materializar la separación entre el mundo artificial y el mundo natural.

Es en el jardín donde el arquitecto es invitado por el reino vegetal a colaborar con él. La naturaleza, ordenada por el hombre, se transforma en un refugio, en un filtro entre el mundo exterior y la intimidad del hogar a través de patios, balcones y umbrales. Elementos, todos ellos, capaces de generar espacios intermedios donde una parte del mundo interior se asoma al exterior.

Difuminando barreras, mezclando espacios
La casa y la ciudad son dos espacios esenciales en los que la arquitectura aplica distintos filtros con el fin de experimentar la transición –espacial y afectiva– entre lo público y lo privado, sin olvidarnos de que el diseño de lo particular (la casa), interfiere en la formación de un conjunto, de una responsabilidad común (la ciudad) y viceversa.

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Imagen de la Casa N en la llegada desde su calle principal. Imagen: J. Tobías

Un ejemplo de esta transición es la propuesta que el arquitecto japonés Sou Fujimoto (Hokkaido, 1971) llevó a cabo en la Casa N. La potente idea que desarrolla este proyecto de vivienda permitía generar un jardín urbano para los dueños de la casa, encerrando una parte de la ciudad y la vegetación preexistente en el lugar mediante muros. Sin embargo, para poder explicar esta idea de transición entre espacios, a cuya claridad en la ejecución se aludía anteriormente, se tiene que hacer referencia a la infancia de su autor.

Durante su niñez, Sou Fujimoto se trasladó desde el campo hasta la ciudad de Tokyo, siendo este desplazamiento vital, con sus correspondientes consecuencias, el origen de su modo de entender la arquitectura. Uno de estos efectos, es la dualidad de formas sobre las que, para el arquitecto japonés, se basa la arquitectura: la primera, el mundo natural, el cual refleja la vegetación y naturaleza de mi pueblo; y la segunda, el mundo artificial, resultado de la complejidad y la riqueza de la ciudad de Tokyo. Es en esta manera de entender la arquitectura donde estos dos mundos, que a priori pueden parecer contradictorios, están unidos inevitablemente.

Parafraseando al arquitecto: Mi intención era hacer una arquitectura que no tratase del espacio o de la forma, sino que simplemente expresara la riqueza que hay entre la casa y la calle. Imaginen que, esencialmente, la casa y la cuidad no se diferencian tanto (…) solo son diferentes expresiones de una misma cosa: la ondulación del espacio primordial donde habitan los humanos.

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Imagen desde el interior de la primera cáscara, justo donde se sitúa el jardín. Imagen: J. Tobías

La Casa N, una casa con cáscaras

De esta forma es como, el proyecto de la Casa N, construida en el 2008 en ?ita, ciudad costera al noreste de Japón, se desarrolla en torno a la reflexión de cómo materializar la separación entre el mundo artificial y el mundo natural, entre lo público y lo privado, entre las calles y las casas. Esta manera de entender este entre, se llevó a cabo mediante la construcción de tres cáscaras que, como una muñeca rusa, van disminuyendo de tamaño progresivamente a medida que se acercan al núcleo íntimo de la casa.

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Imagen desde el interior de la Casa N. Imagen: Iwan Baan

De esta forma, la primera cáscara genera un patio semicerrado, que permite controlar las vistas que desde el exterior se producen hacia este pequeño jardín urbano. La segunda cáscara delimita un espacio intermedio entre el jardín y la vivienda, desde el cual se accede a la tercera cáscara, que alberga el programa más íntimo de la vivienda. Así, los residentes habitan enmarcados por tres grados de intimidad, donde lo próximo y lo lejano provocan una relación de permeabilidad entre lo público y lo privado.

La diferencia entre casa y calle, entre lo que es privado para los propietarios y público para los ciudadanos, queda absorbido y potenciado por el jardín de la casa. Tanto el propietario que riega los árboles de su jardín, como el transeúnte que los ve desde la calle, entienden esta naturaleza ordenada como un espacio singular común entre los dos: un espacio entre.

El tratamiento que hace el arquitecto japonés del jardín es fundamental, con una delicadeza exquisita, llevando mucho más allá su carácter doméstico. Aquí, el jardín no se exhibe, sino que de manera sutil se intuye a través de las ramas que asoman por los huecos de la primera cáscara. Las aperturas del primer filtro, se conciben desde el interior hacia afuera, y el espacio exterior se desvela mediante unas vistas controladas a lo verdaderamente enriquecedor: el jardín como filtro para entender la imagen de la ciudad de fondo. Tal y como dice el arquitecto, esta vivienda no se fundamenta en la forma, sino que es consecuencia de un objetivo:

Yo quiero crear un lugar para la gente, el cual se sitúa entre la naturaleza y el mundo artificial. El futuro de la arquitectura, para mí, es donde esa geometría natural y artificial se encuentran.

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Imagen del jardín. Imagen: Iwan Baan

De cáscara en cáscara
Un pavimento de grava protagoniza los 5 pasos que hay que dar para llegar de la primera cáscara a la segunda. El sonido de la pisada rememora la tierra natural del campo, pero la limpieza y la pulcritud del diseño demuestran cómo el hombre es capaz de controlar, desde lo artificial, la evocación de una atmósfera natural. De igual manera, la madera con la que se cubre el suelo de los espacios interiores sale al exterior en forma de caminos y zonas de estancia, atravesado todo el espacio intermedio entre la casa y la ciudad.
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Sección de la Casa N donde se puede apreciar las relaciones entre calle-jardín; jardín-vivienda; calle-jardín-vivienda. Imagen: Sou Fujimoto

Estas operaciones son concebidas por Fujimoto como líneas suaves: gestos delicados, pero a la vez precisos, mediante los cuales el arquitecto, como un cirujano, ejecuta una incisión entre espacios de naturalezas diferentes para coser así la ambigüedad de su definición. La limpieza del corte y el posterior injerto de un espacio en el otro, de la vivienda en la ciudad y de la ciudad en la vivienda, es lo que denota la extraordinaria maestría en dicha operación, y en la Casa N estas juntas son de tal sutileza, que son casi inapreciables.

Las operaciones quirúrgicas realizadas en esta vivienda a través del sistema de las cáscaras de intimidad conforman un brecha en la forma urbana de su contexto. No hay una puerta similar a las de las casas vecinas, ni existe un umbral de entrada que llegue solo a cubrir un par de metros el acceso principal. El proyecto propone una reflexión y redefinición acerca de cada elemento tradicional, ampliando el significado de los espacios que construyen una casa.
El espacio que sucede la calle y la vivienda
La vivienda puede concebirse como un desplegarse, una transición desde dentro hacia fuera, y viceversa, donde la transición entre espacios no se hace desde límites como muros o puertas, sino desde barreras permeables como lo es el jardín, que ahora recupera la esencialidad de su ser: un espacio que sucede entre la calle y la vivienda; un desplazamiento que un día se produjo entre el campo y la ciudad.

En 1543, Andrés Vesalio, considerado el fundador de la anatomía moderna, publicó De humani corporis fabrica (Sobre la estructura del cuerpo humano), una innovadora obra de anatomía humana que tuvo como elemento más controvertido la reinvención del entendimiento del cuerpo humano a través de cortes y secciones de sus diferentes músculos, órganos, y estructuras óseas.

Quizás sea ahora el momento de escribir sobre la estructura arquitectónica de los espacios intermedios en una realidad no establecida, y por tanto ambigua, donde la arquitectura y el paisaje trascienden lo visual, pudiendo así realizar un manual de conocimiento acerca de las operaciones en espacios intersticiales. Es ahí donde se encuentra el jardín: en la brecha entre la arquitectura y el paisaje.

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El jardín: una brecha entre arquitectura y paisaje. Imagen: Iwan Baan

Fotografías de Iwan Baan

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